La transparente luz del mediodía...

La transparente luz del mediodía…

La transparente luz del mediodía filtraba por los bordes paralelos de la ventana, y el contorno de los frutos -o el de tu piel- resplandecía.

El sopor de la siesta: lejanía de la isla. En el cambiante cielo crepuscular, o en el opaco velo ante el rojo y naranja aparecía

otro fulgor, otro fulgor. Dormía en una casa litoral y pobre: en el aire las lámparas de cobre

trazaban lentas espirales sobre el blanco mantel, sombra que urdía el teorema de la otra geometría.