Las húmedas terrazas dominaban...

Las húmedas terrazas dominaban…

A Octavio Paz

Las húmedas terrazas dominaban el templo, la planicie entre dos mares, superpuestas, azules, triangulares. Simétricas estatuas deslizaban

sus fragmentos de mármol por la nieve -fueron torsos de Apolo, manos anchas que el musgo ha devorado con sus manchas- fresca, trazando un laberinto breve.

Los cuerpos arrastrados por el río han quedado en la arena sepultados bajo las piedras nítidas del lecho.

En el delta una mano, el globo frío de unos ojos han sido rescatados. y más allá una frente, un brazo, el pecho.