Omítemela más que lo omitido...

Omítemela más que lo omitido…

Omítemela más que lo omitido cuando alcanza y define su aporía, enciende en el reverso de su día un planeta en la noche del sentido.

A pulso no: que no disfruta herido, por flecha berniniana o por manía de brusquedad, el templo humedecido (de Venus, el segundo). Ya algún día

lubricantes o medios naturales pondrás entre los bordes con taimada prudencia, o con cautela ensalivada

que atenúen la quema de tu entrada: pues de amor y de ardor en los anales de la historia la nupcia está cifrada.