Poco interés presentan estas cosas para un Concilio, que otras más urgentes -la talla de los ángeles, las fuentes del Edén-, y sin duda, más valiosas
apremian sin cesar. Insisto empero para que tenga sitio en los altares este mártir de arenas insulares. Por textual, su milagro verdadero
dio presa fácil a los cabecillas y a los sarcasmos que, de tanto en tanto, interrumpen las furias amarillas,
las madres del exilio y del espanto. Es por eso que a Roma, y de rodillas, iré a exigir que lo proclamen santo. *Poeta, dramaturgo y narrador cubano nacido en Cárdenas en 1912 y fallecido en 1979.
Renuncia a tu cuidado, bien lo sé…
Renuncia a tu cuidado, bien lo sé: tras ese dolor que tu embestida aqueja, en alivio y placer muda la queja, más sosegada cuanto más penetras.
Cerveza transmutada o sidra añeja, del oro tibio la furiosa recta su apagado licor suma y proyecta sobre el cuerpo deseoso que festeja
tanto derrame. A bálsamos o ardides que atenúen la quema de tu entrada nunca recurras. Mientras menos cuides,
unjas, prevengas, o envaselinada disimules, mejor. Para que olvides el mudo simulacro de la nada.