¡Oh, amor, cómo he sentido tu sufrimiento! No me preguntes cómo. ¡Oh ausencia, cómo bebí tu veneno! No me preguntes cómo.
Buscando, por el mundo he vagado, Y, ¿por quién, al fin, he optado? No preguntes quién.
Para: ver de su umbral el polvo ¡Cómo lloraba mi anhelante ojo! No preguntes cómo.
¿Por qué, amigos, mordéis los labios disgustados? ¿Sabéis qué labios de rubí he alcanzado? No preguntéis cuándo.
Anoche, en estos mismos oídos Tales palabras su boca ha vertido. No preguntéis cuáles. Como Hafiz en el laberinto circular del amor, Mis pies, al fin, han encontrado su dirección. No preguntes dónde.
De “El despertar del amor” Editorial Sufi 2ª Edición 2003 Versión de Carmen Liaño