Afuera, afuera, ansias mías; no el respeto os embarace: que es lisonja de la pena perder el miedo a los males.
Salgan signos a la boca de lo que el corazón arde, que nadie, nadie creerá el incendio si el humo no da señales.
El que su cuidado estima, sus sentimientos no calle; que no es muy valiente el preso que no quebranta la cárcel.
Afuera, afuera ansias mías; no el respeto os embarace: que nadie, nadie creerá el incendio si el humo no da señales.
Salgan signos a la boca de lo que el corazón arde, que no es muy valiente el preso que no quebranta la cárcel.