Miró Celia una rosa...

Miró Celia una rosa…

Miró Celia una rosa que en el prado ostentaba feliz la pompa vana y con afeites de carmín y grana bañaba alegre el rostro delicado;

y dijo: “Goza, sin temor del Hado, el curso breve de tu edad lozana, pues no podrá la muerte de mañana quitarte lo que hubieres hoy gozado;

y aunque llega la muerte presurosa y tu fragante vida se te aleja, no sientas el morir tan bella y moza:

mira que la experiencia te aconseja que es fortuna morirte siendo hermosa y no ver el ultraje de ser vieja.”