Soneto

Soneto

El de sus puras uñas onix, alto en ofrenda, La Angustia, es medianoche, levanta, lampadóforo, Mucho vesperal sueño quemado por el Fénix Que ninguna recoge ánfora cineraria:

Salón sin nadie en las credencias conca alguna, Espiral espirada de inanidad sonora, (El Maestro se ha ido, llanto en la Estigia capta Con eso solo objeto nobleza de la Nada.)

Mas cerca la ventana vacante al norte, un oro Agoniza según tal vez rijosa fábula De ninfa alanceada por llamas de unicornios

Y ella apenas difunta desnuda en el espejo Que ya en las nulidades que claüsura el marco Del centellar se fija súbito el septimino. Versión de Octavio Paz