Serena venganza

Serena venganza

A ti, que cuando yo tenía la edad en que otros son alegres, me causaste dolor suficiente para hacerme poeta. A ti, por quien, a esa edad en que vivir es una fiesta, yo contemplé mi vida a través de las lágrimas; no te guardo rencor. Todo terminó lo mejor posible, y ahora el porvenir se dispone a vengarme. La flor se marchita al implacable volar de los días. La gloria surge y perdura en cielos inmutables. Hubo un tiempo en que sólo tú eras para mí el mundo entero, pero después he hundido la sonda en el infinito, y mi alma se incorpora al inmenso universo. Y, en tanto que los años te revelan las penas, el tiempo, que erige un pedestal a la belleza del verso, barrerá tu figura como una forma vana.

Versión de Max Grillo