Deseo

Deseo

Ayúdame. Estoy ciega. Mi sed me ciega. Cúbreme. Estoy desnuda. Abre las puertas de mi reino. Esclavo mío, asume tu importancia, dame tu ley.

Exijo tu fuerza. ¡Ámame!

La tierra, el viento, el fuego, el mar con su oleaje…. ¿Qué importa, di, qué importa? Me bebo el Universo en tus labios, amante.

Si tú eres la montaña, yo soy la flor, el aire, la llanura, la fuente limpia y pura, el río que te baña, la hondonada, la cubre y el paisaje; el zafiro del cielo y la nube de encaje. Todo y nada.

Tú eres lo duradero, lo que persiste y queda, la verdad de las cosas. Yo soy como las rosas. Doy mi perfume y muero. Tú eres el titán que a fuerza de constancia perforaste las rocas. Yo soy una de esas vírgenes locas que nunca saben donde van.

Inconstante y alada, tan pronto rozo estrellas como me mancha el lodo. Lo quiero siempre todo, y nunca tengo nada. Sí; tú eres el más fuerte y el más bueno quizás. Tú sabes dónde vas. Yo sólo voy donde quiere la suerte.

Nos encontramos un extraño día. Tú el hierro; y la luz. y nos unimos en una misma cruz de poesía.

Si tú eres la montaña que aguarda sin temor el vendaval, yo soy la fuente de cristal que florece en su extraña.

Y no puedes conmigo, valeroso y profundo monte del Himalaya. Para no sucumbir, necesitas que vaya a sembrar en ti mi trigo.