La otra

La otra

Llegas tarde, lamiéndote los labios. ¿Qué dejé intacto en el umbral:

blanca Niké, aullando entre mis muros?

Sonrientemente, azul relámpago aceptas, como escarpia, el gravamen de sus partes;

Favorecido de la Policía, lo confiesas todo. Cabello lúcido, limpiabotas, plástico viejo,

¿tan intrigante es mi vida? ¿Por eso agrandas tus ojeras?

¿Es por eso por lo que se alejan l~ motas de aire? No son motas de aire, sino corpúsculos.

Abre tu bolso. ¿Qué es ese hedor? Es tu calceta, asiéndose

asiduamente a sí misma, son tus dulces pegajosos.

Tengo tu cabeza contra mi pared. Cordones umbilicales, azulrojizos, lácidos, chillan desde mi vientre, cual flechas, y cabálgolas. O luz lunar, o enferma,

los caballos robados, las fornicaciones circulan útero marmóreo.

¿A dónde vas sorbiendo aire como kilómetros?

Lloran oníricos adulterios sulfúricos. Cristal frío, ¿cómo

te introduces entre yo misma y yo misma? Araño como un gato.

La sangre que fluye es fruta mate: un efecto, un cosmético.

Sonríes. No, no es mortal.