Canto quinto

Canto quinto

Contemplaba el mar sin ningún destino, poseído por la idea de la inmortalidad, por la silenciosa recaída en el desierto de la juventud…

Dondequiera que llores estaré yo… exactamente ese día mil años y mil años después y siempre contigo en tu llanto, y muchos te mueren y muchos que tú lloras y siempre… dondequiera que llores estaré yo… * * *