el lamento de la madre, nada la intercesión del padre borracho nada el parte de bajas del teniente la rebelión de los cardenales nada, nada el reproche del futuro, el llanto de pueblos enteros nada, nada el aire muerto, el fin de los océanos…
Desenterré la mandíbula enterrada, las humillaciones, llevo mi debilidad
ante mi boca degenerada, ante mi cráneo reseco a mi miseria de la mañana…
En la noche compensas los incendios del mundo con mi imbecilidad fraterna…