y aunque me lincharan en la plaza del pueblo, me arrojaran a una fosa oscura y escupieran en mi calavera disputándose luego mi cola,
venerable padre, acepta mis balbuceos, di una palabra por mí,
pues ninguno de mis taberneros paternales me regala un tonel, ningún cerdo sus gruñidos…
Leyendas, invierno, superpoblaciones… en el sueño las hojas salvajes de un lluvioso otoño, el temprano embrutecimiento de noches apuradas, relación de la nieve negra con los jóvenes esposos… Viento, aventar y verdad… sobre la sombra del mundo. la cama sin hacer, los gritos de pájaros oscuros… * * *