Confesión

Confesión

El día, está tan bello que no puede mentir: comemos de su luz nuestro pan de verdad.

Su cuerpo se desciñe y se tiende y se ofrece. Esta dicha no engaña: nada quiere.

Di: ¿no es más fuerte que nuestro amor altivo de la muerte esta sencilla gracia equilibrada que nada ejerce?

Pero cuánto pavor, violenta alma mediata, te infunde todavía esa burlona voz que a solas te susurra «estás salvada».

No, no, tu destino ni ha muerto ni es tu esclavo. Soberbia y Miedo, confesad: la vida toda fue verdad.