Otra vez en tu fondo empezó eso… Abre sus ojos ciegos el gemido, se agita en ti, exigente y sumergido, emprende su agonía sin regreso.
Yo te siento luchar bajo mi peso contra un dios gutural y sordo, y mido la hondura en que tu cuerpo sacudido se convulsiona ajeno hasta en su hueso.
Me derrumbo cruzando tu derrumbe, torrente en un torrente y agonía de otra agonía; y doblemente loco,
me derramo en un golfo que sucumbe, y entregando a otra pérdida la mía, el fondo humano en las tinieblas toco.