Aquí contra mi piel el soplo de tu respiración dormida Y al otro lado afuera El susurro del viento errante por la noche Que trae de los trasfondos la efusión solitaria Del tumulto callado de las cosas Y entre uno y otro soplo Con las alas abiertas cayendo por el tiempo La extensión del abrazo de un dichoso yo mismo de musical ausencia Que bebe un hondo río de amor y de misterio Cuyas dos manos son Dos alientos disímiles.