La canción de la novia

La canción de la novia

Amado mío se acerca el desierto Aparta resoplando la arena ardiente Siento cómo se aferran las garras de la quemadura en el gris de la roca del alma

¡Oh! Amado mío, junta tus manos al rezar escucha cómo zumba el fin en los oídos espera que se te escurra la sangre del anochecer de tu boca y los recuerdos te muerdan el cuerpo los recuerdos con olor íntimo de escondites remotos

En los llantos del atardecer se ha apagado la luz de tu boca La sombra del bosque sigue vibrando Hago del corazón sendero para tus dolores, muñeca Mi corazón con tantas bellas manchas Con bordes de heridas como los vestidos de las mozas y arcoiris de ceniza

La flor de los faroles se ha marchitado Se le ha doblado el tallo en la humedad de la oscuridad La luna se ha encerrado por encima de las nubes como el corazón de la abadesa en la antigüedad de un monasterio Te he encerrado yo también en la noche del cementerio donde vuelan pájaros de hierro frágil amor arrancado en silencio de una lápida de una azucena tímida los árboles son crisantemos de hielo y tú te has helado en el cielo al lado de una bella oración.

Versión de Darie Novácenau