Llamamiento

Llamamiento

Cuando te he visto, tenías al cuello abalorios, en las muñecas empolvadas pulseras y serpientes enrolladas en tus vestidos cortos -en los dedos anillos falsos que brillan como los ojos del búho en la noche y había fallecido tu madre hace tres o cuatro semanas.

Se te subían y bajaban cual juego de aguas, las serpientes giraban tendidas para mamar con su lengua inocente algo vedado o su propia cola (En el alma silencio tus ojos lloraban dolor verdadero)

He sentido que tu voz pagada- Cantabas borracheras por obligación Quería llenarte el alma vacía con la melodía de las horas tardías.

Y tu danza que no tiene significaciones buenas se lanzaba interrogante-maravilla (los adolescentes preguntaban cuánto quieres) Tus senos están maduros y pesados y nuestras miradas enloquecidas

Cantante, bailarina de talento deja el amor pagado, maldecida flor marchita, hazte de nuevo como otrora: de buena conducta así piensa tu madre en su sencillez como la de la nieve

Tú has querido, María, atarte una soga al cuello porque tu madre te ha amado en prendas domingueras él ha llegado y ha borrado el llanto de las flores de tu cara. -La luna está roja, María, la noche cómo será si no oscura

Ven conmigo al campo Llorarás primero todo tu dolor, sin molestias, en un cuarto antiguo y oscuro, en un cuarto tranquilo y limpio donde podrás desnudarte y quedarte en cueros para dar caricias al sufrimiento Tal vez pedirás libros de fotos para el olvido o muñecas en cunas con cuidado de enfermedades

Nos daremos paseos en el trineo sobre el campo nevado y jugaré con tu corazón de gata En la primavera invitaremos amigos a la finca para avivar las alegres jaranas.

El bosque de Garceni, 1913

Versión de Darie Novácenau