He aquí, alma mía, los versos sin rostro...

He aquí, alma mía, los versos sin rostro…

A Walt Whitman

He aquí, alma mía, los versos sin rostro, sin sonoridad y sin eco, de polvo y arena. Recíbelos, susúrralos. Respetuosamente tú nos recibes de nuevo. Teníamos miedo porque te habíamos visto salvaje e inquieto. Yo doy abrigo bajo mi mismo techo a Dios ya los grandes milagros. Entonces, ¿cómo podría no espantarme?

Yo desgarré, para que se desgraven rosarios desunidos, los encajes, harapos, gasas de seda y hojas. Yo espero que volvamos a conversar de nuevo una vez que las danzas se detengan y la orquesta se calle.

Quiero que hablemos idiomas destrozados, arrancar la palabra entre palabras, y escogiendo los temas según se nos antoje.

Antes hablé en versos calzados, cortados sobre medida y con adornos. Cansado de que opriman mi lengua los coturnos desde ahora andará con pies desnudos. 1936 Versión de Pablo Neruda “De 44 poetas rumanos” Ed. Losada