En el año milnovecientos siete, en una noche del mes de Marzo, desde Hodivoy de pronto surgió al cielo, desde Flaminzi y desde Stanislesti, una gran llamarada.
Los cirios y las antorchas se encendieron a lo largo de todos los caminos como si fuera Pascua de Resurrección. ¡Todo era luminarias y candelas!
Igual que en nuestra casa, en el altar arde un botón de fuego encima de una vela: la luz que se consagra a los iconos.
De aldea a aldea se extendió el fuego sobre el trigo acumulado y parecía un juego aquel incendio pasando de graneros a castillos.
Seguiría la fiesta, un requiem por los muertos? Hasta los perros aullaban, locos! Socórrenos, Señor! ¡El pueblo se amotina!
1907 Versión de Pablo Neruda “De 44 poetas rumanos” Ed. Losada