Tres momentos

Tres momentos

De carrera salís al centro del terreno, a las tribunas saludáis primero. Luego, lo que después sucede -que os volvéis a la otra parte, la que más negra hierve-, no se puede decir, es algo que no tiene nombre.

El portero pasea arriba y abajo como un centinela. El peligro está lejos aún. Pero si un torbellino lo acerca, oh, entonces una fiera joven se agazapa y alerta espía.

Fiesta en el aire, en cada calle fiesta. Si dura poco, ¡qué importa! Ni una ofensa pasó nuestra puerta, los gritos se cruzaban como rayos. Y vuestra gloria, once muchachos, Como un río de amor adorna a Trieste.

Versión de Jesús López Pacheco