eres tú, continua, graciosa, quien se entrega, quien hoy me llama. Toma, toma el calor, la dicha, la cerrazón de bocas selladas. Dulcemente vivimos. Muere, ríndete. Sólo los besos reinan: sol tibio y amarillo, riente, delicado, que aquí muere, en las bocas felices, entre nubes rompientes, entre azules dichosos, donde brillan los besos, las delicias de la tarde, la cima de este poniente loco, quietísimo, que vibra y muere. –Muere, sorbe la vida. –Besa. –Beso. ¡Oh mundo así dorado!