Cuando el amor no dice la única palabra

Cuando el amor no dice la única palabra

La tarde pastoral, de alterno cielo rayos de tu tormenta desatados, mas luego azul total, cielo amados, me llena de pasión o de desvelo.

Asciendo así del tormentoso anhelo a una paz de reposos entregados, mas desciendo otra vez a los estados mismos de que partí para mi vuelo.

Ay, esta indócil pleamar me inunda, esta tarde frenética y liviana. Déjame, pues, sí, deja que me hunda

en este frenesí de lluvia vana. Luego me elevaré hasta ti, profunda. Luego serás mi primavera humana.