Bucólica

Bucólica

Bubólica

Arrancar florecillas del campo está hecho para nosotros.

Y saltar riachuelos sin que el salto nos impida seguir con la mirada los deslices plateados del pez vivo.

Oír la esquila y ver las nubes bajas confundidas con los recién nacidos del rebaño.

Recostarse a la sombra del arbolito que apenas tiene y observar cómo crecen las crías de la reina de las rapaces.

Una naturaleza pequeña le conviene a nuestro repentino y algo escuálido amor.

Publicado en “Ínsula”