Dejar de serlo tras de haberlo sido. Dejar de amar después de haber amado. Dejarlo todo y no haber dejado nada que no estuviera ya perdido.
Haber tenido el corazón rendido como quien se sabía derrotado. Haberlo puesto todo en el costado de una llaga sin daga y sin sentido.
Haberle dicho un día y otro día que era como la flor de la alfaguara. Haber caído en tan adversa suerte,
yo que lo quise tanto y se reía. Tener la gloria entre las manos para abandonarla en brazos de la muerte. * * *