El que pasa ignorado por los arcos del mundo. El que extiende en el suelo su clámide de oro. El que aspira en el bosque el rumor de la lluvia y olvida su cuidado debajo de los sauces. El que besa tus brazos y tiembla y se transforma a pesar del embate de todo y de sí mismo. El que a tu sombra gime como trémula gema. El que pasa, el que extiende, el que aspira y olvida. El que besa, el que tiembla y se transforma. El que gime. * * *