Puesta del sol

Puesta del sol

En tanto que de rosas hacemos una piña… San Juan de la Cruz

La cueva sin nadie que conocía el agua y las espátulas de pizarra del mar contra las rocas no eran una música más arriba, o que provocasen siquiera frente a barcas de palo. El frío del Altísimo, tras la solar hoguera de los montes, un silbido espeso derramó y palpitábamos. «Ángeles son, y no contadas naves». Y cuando lo decías, sin ese esfuerzo que inutiliza el recuerdo, un pecho tierno me brotó de repente: ángeles son, dejados a su avío; en tanto que de gozo se me apiñó la dicha.

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