Hasta donde yo sé, mi alma y estas nubes que pasan son iguales, estas nubes que pasan porque sí, a solas, muchas veces. Y ahora que sé también que el aire es mío y me ha buscado, que ha llegado a esta casa sin saberlo, con amor imposible, con la fuerza de lo que no se ve, salgo a decir su delicada transparencia.
Los árboles me dan su claridad aún de sombras y raíces, y yo recojo en esta claridad el fruto diferente, una certeza interminable y pura. Todo lo que he perdido vuelvo a encontrarlo aquí y puede verse, continúa conmigo, tiembla en el aire de verdad, como una nube. Hasta donde yo sé, mi alma y estas sombras que veo son iguales, estas sombras que crecen porque sí, a solas, cada día.