Nosotros somos solamente siempre lo que miramos: este bosque y su camino azul somos nosotros, esta lluvia distinta cada tarde, que empapa muy adentro.
Somos la nube que pintamos, negra sin más como la arena siempre del anochecer… Somos también el trueno y los relámpagos, los ojos asustados del animal que corre a su refugio.
No somos más que lo que busca ser mirado y comprendido por nosotros: este paisaje horizontal, el árbol y las piedras mojadas, las huellas en el barro y la neblina que no nos deja ver.
No somos lo que somos porque sí. Y hasta somos también lo que no vemos: aquello que pintamos muchas veces sin saber cómo es, cómo será mañana, después de la tormenta. * * * * *