¿Serás, amor, un largo adiós que no se acaba? Pedro Salinas
Extenso mar, o renovado velo; cuna del sueño, en la que el ser madura; alondra vertical ganando altura en la flotante música del vuelo.
Si látigo, te ciñes con anhelo. Si beso, resplandece tu blancura y la tierra redime su clausura en la pradera extática del cielo.
De la raíz del hombre te alimentas, de sus juegos más nobles, y le dejas como una negra tierra fecundada.
¡Mírame ciego, Amor, buscando a tientas, en un mundo de adioses y de rejas, la salvadora luz de tu mirada!