Aquí contemplo vida, me hago llama de esta hoguera de manos que levanta sus negras lenguas a lo alto, siento que soy un hombre más entre los hombres,
y un vestido de angustias me abandona sencillamente, así la noche deja desnuda el alba y libre, aunque con frío, cuando lejanos sones la presienten,
frío tengo en el alma, pero canto, ahora que estoy aquí de nuevo y veo tanto gozo y dolor, tanta miseria y tan clara esperanza compartida.