Si acertara tu contorno y pudiera recogerte de tan lejos, negra novia, inmóvil y permanente.
Si se me diera cubrir el largo trecho de ausencia en un galope de tactos de labios y de violetas.
Si aún alcanzara el remate delgadísimo del beso perdido en la lejanía aún viva de mi recuerdo…
…Serías mía de nuevo -mi lejana negra novia- con gallos y cascabeles repicando tus alcobas
de espejos y de violetas. Con tu mirada en el agua viéndome venir de lejos por los caminos del alba.
Serías mía de nuevo con mi risa y tus ojeras; con mi gloria y tu congoja de pájaro sin vereda.
Con mi gloria y con la tuya; con la gloria de las almas nuevas, frenéticamente, en un abrazo de espadas.
Porque es tiempo y mi mensaje se va de mí, derramado; negra novia del recuerdo, lejana y sola, esperando.