Soneto de la separación

Soneto de la separación

De repente la risa se hizo llanto, silencioso y blanco como la bruma; de las bocas unidas se hizo espuma, y de las manos dadas se hizo espanto.

De repente la calma se hizo viento que de los ojos apagó la última llama, y de la pasión se hizo el presentimiento y del momento inmóvil se hizo el drama.

De repente, no más que de repente, se volvió triste lo que fuera amante, y solitario lo que fuera contento.

El amigo próximo se hizo distante, la vida se volvió una aventura errante. De repente, no más que de repente. Versión de César Conto