Soneto del amigo

Soneto del amigo

En fin, después de tanto error pasado, tantas represalias, tanto peligro, resurge en otro el viejo amigo nunca perdido, siempre reencontrado.

Es bueno sentarlo nuevamente al lado con ojos que contienen la mirada antigua siempre conmigo un poco atribulado y como siempre singular conmigo.

Un bicho igual a mí, simple y humano sabiendo moverse y conmoverse y a disfrazar con mi propio engaño.

El amigo: un ser que la vida no explica que sólo se va al ver otro nacer y el espejo de mi alma multiplica. Versión de César Conto