Detenido por una mujer a las puertas de una ciudad desconocida le supliqué: Déjeme pasar, sólo entraré para salir de nuevo y volveré a entrar sólo para salir, porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres.
Pero ella me dijo: «¡Pues yo he dejado allí la luz encendida!».