Cuando te he visto hoy arrodillada entre los trigos bajo el sol atar las gavillas, cuando te he visto dorada sobre el oro, y amando sin duda a ese muchacho que a cada instante se volvía hacia ti, he tenido que pensar en aquella que amo y que no me ama, aquella que, noche tras noche, reposa, blanca en la blancura, y que no necesita ni de sí misma…
Ella, una de los mil espectadores de las ejecuciones… Versión de Clara Janés