“¿Qué hay en tu corazón”, me preguntó la vida. Era una pregunta tan brusca, buscaba tan poca excusa, que quise responder: ¡Nada!
Pero el tiempo (que en pie junto a una columna de piedra obligó hace mucho a sentarse a todas las catedrales) me dijo: “¡Mentiroso, ese lugar que en ti han ocupado las mujeres sólo en el infierno permanece vacío!” Versión de Clara Janés