Un día por la mañana

Un día por la mañana

Un día por la mañana, al abrir la puerta, encontraste en el umbral los zapatos de baile. Era para besarlos y tú lo hiciste enseguida y volviste a sentir alegría después de tantos años, todas las lágrimas largo tiempo contenidas ascendieron a tu risa. Luego te reíste y desde el alma rompiste a cantar con la tranquilidad de la juventud… No preguntaste qué hermosa dejó los zapatos en el umbral. Nunca lo averiguaste y, sin embargo, de aquel feliz momento aún vives con frecuencia…

Versión de Clara Janés