Yo choco, a cada rato, con el borde de la mesa o del estante, midiendo con mis pasos, todos los días, los cuatro metros de mi cuarto. Me resulta estrecho todo esto del hotel Istria, en este rincón, de la calle Campagne-Premiere. Me oprime, la vida de París. Eso de echar la angustia, por los bulevares, no es para nosotros. A la derecha, tengo el Boulevard Montparnesse, a la izquierda, el Boulevard Raspall. Camino y camino sin mezquinar las suelas, camino de día y de noche, como un poeta standard, hasta que ante mis ojos, se alzan los fantasmas.(…) Versión de Victoriano Imbert