Del poema “Milton”
¿Y hollaron esos pies, antaño, los verdes montes de Inglaterra? ¿Y viose el sacro Cordero de Dios por los pastos ingleses, placenteros?
Resplandeció el divino rostro sobre nuestras colinas nubladas? ¿Y edificose una Jerusalén en medio de esos negros, satánicos molinos?
¡Dadme mi arco de oro ardiente! ¡Dadme mis flechas de deseo! ¡Traed mi lanza! ¡Abríos, oh nubes! ¡Traedme mi carro de llama!
No cejará en mi espíritu la lucha ni ha de dormirse en mi mano la espada, hasta que levantemos otra Jerusalén en el solar verdeante y dulce de Inglaterra.
Versión de Màrie Montand