Sujeta tu pelo con horquilla de oro, y recoge esas trenzas vagabundas. Pedí a mi corazón que hiciera estos pobres versos: en ellos trabajó día tras día una triste hermosura edificando con restos de batallas de otros tiempos.
Con sólo levantar la perla de tu mano, ceñir tu largo pelo y suspirar, corazones de hombres laten y arden; y la espuma cual cirio sobre la arena opaca y estrellas remontando el cielo con rocío, s6lo viven para iluminar tus pies que pasan.
Versión de Enrique Caracciolo Trejo