Me levantaré y me pondré en marcha, y a Innisfree iré, y una choza haré allí, de arcilla y espinos: nueve surcos de habas tendré allí, un panal para la miel, y viviré solo en el arrullo de los zumbidos.
Y tendré algo de paz allí, porque la paz viene goteando con calma, goteando desde los velos de la mañana hasta allí donde canta el grillo; allí la medianoche es una luz tenue, y el mediodía un brillo escarlata y el atardecer pleno de alas de pardillo.
Me levantaré y me pondré en marcha, noche y día, oigo el agua del lago chapotear levemente contra la orilla; mientras permanezco quieto en la carretera o en el asfalto gris la oigo en lo más profundo del corazón. Versión de Luis Zalamea