Cuando haya muerto, llórame tan sólo...

Cuando haya muerto, llórame tan sólo…

Cuando haya muerto, llórame tan sólo mientras escuches la campana triste, anunciadora al mundo de mi fuga del mundo vil hacia el gusano infame.

Y no evoques, si lees esta rima, la mano que la escribe, pues te quiero tanto que hasta tu olvido prefiriera a saber que te amarga mi memoria.

Pero si acaso miras estos versos cuando del barro nada me separe, ni siquiera mi pobre nombre digas y que tu amor conmigo se marchite,

para que el sabio en tu llorar no indague y se burle de ti por el ausente.

Versión de Manuel Mujica Láinez