Derroche del espíritu en vergüenza la lujuria es en acto, y hasta el acto perjura, sanguinaria, traidora, salvaje, extrema, cruel y ruda:
despreciada no bien se la disfruta, sin mesura anhelada, y ya alcanzada, odiada sin mesura, cual un cebo que desquicia al incauto que lo traga.
Desquicio los suspiros, los abrazos, los gemidos del antes y el durante, júbilo al gozar, después penuria, promesa de alegría, luego un sueño.
Lo saben todos, pero nadie sabe cerrar el cielo que lleva hasta ese infierno.
Versión de Carlos Gardini