Mira a tu espejo, y a tu rostro dile: ya es tiempo de formar otro como éste. Si no renuevas hoy su lozanía, al mundo engañas y a una madre robas.
¿Quién es la bella del intacto seno que tu cultivo marital desdeñe? y ¿quién tan loco para ser la tumba de un amor egoísta sin futuro?
Tu madre encuentra en ti, que eres su espejo, la gracia de su abril, su primavera; así, de tu vejez por las ventanas, aunque mustio, verás tu tiempo de oro.
Mas si pasar prefieres sin memoria, muere solo y tu imagen morirá.
Versión de Manuel Mujica Láinez