Que los favorecidos por los astros de honores y de títulos se ufanen; yo, que la suerte priva de esos triunfos, hallo mi dicha en lo que más venero.
Los favoritos de los grandes príncipes abren al sol sus hojas cual caléndulas, y su orgullo sepultan en sí mismos pues los abate un ceño que se frunce.
El célebre guerrero laborioso, derrocado una vez tras mil victorias, es del libro de honores suprimido y de su gesta lo demás se olvida.
Feliz de mí, que amando soy amado, y ni cambiar ni ser cambiado puedo.
Versión de Manuel Mujica Láinez