Tiempo devorador, desafila las garras del león y haz que la tierra devore su propio dulce retoño, arranca los agudos colmillos de las crueles mandíbulas del tigre y quema en su sangre el fénix de larga vida;
alterna en tu vuelo estaciones tristes y alegres y haz todo lo que quieras, Tiempo de rápido pie, al vasto mundo y a todas sus dulzuras fugitivas; pero yo te prohíbo un crimen, el más odioso:
¡oh! no marques con tus horas la frente de mi hermoso amor, ni traces líneas con tu antigua pluma, déjalo intacto en tu carrera, como modelo de belleza para los hombres a venir.
O bien haz lo peor, viejo Tiempo: a despecho de tu ultraje, en mis versos mi amor vivirá joven eternamente. Versión de Manuel Mujica Láinez