Canción de cuna

Canción de cuna

El estrépito del trabajo queda mitigado, otro día ha llegado a su ocaso y se ha cernido el manto de la oscuridad. ¡Paz! ¡Paz! Desprovee tu retrato de sus vejaciones y descansa. Tu ronda diaria ha concluido, has sacado la basura, respondido algunas cartas aburridas y pagado una factura a vuelta de correo, todo ello frettolosamente. Ahora tienes permiso para yacer, desnudo, aovillado cual quisquilla, recostado en la cama, y disfrutar de su acogedor microclima: canta, Grandullón, canta arrorró.

Los antiguos griegos se equivocaban: Narciso es un vejete, domado por el tiempo, liberado al fin de la lujuria de otros cuerpos, racional y reconciliado. Durante muchos años envidiaste al hirsuto, el tipo machote. Ya no: ahora acaricias tu carne casi femenina con enorgullecida satisfacción, imaginando que eres inmaculado e independiente, calentito en la madriguera de ti mismo, madonna y bambino: canta, Grandullón, canta arrorró.

Deja que tus últimos pensamientos sean todo agradecimiento: ensalza a tus padres que te dieron un Super Ego de fuerza que te ahorra tantas molestias, llama a amigos y seres queridos por doquier, luego rinde justo tributo a tu edad, a haber nacido cuando naciste. En la adolescencia se te permitió conocer hermosas antiguallas que pronto desaparecerían de la faz de la tierra, locomotoras de caldera venical, motores de balancín y ruedas hidráulicas de admisión superior. Sí, amor mío, has tenido suene: canta, Grandullón, canta arrorró.

Ahora a caer en el olvido: que la mente del vientre se apropie por debajo del diafragma, del dominio de las Madres, quienes vigilan las Puertas Sagradas, sin cuyas mudas advertencias el yo verbalizador pronto se conviene en un déspota despiadado, lascivo, incapaz de amar, desdeñoso, hambriento de estatus. Si te acecharan los sueños, no les hagas caso, pues todos ellos, tanto los dulces como los horrendos, Son bromas de dudoso buen gusto, demasiado insípidas para hacerles caso. canta, Grandullón, canta arrorró. Abril de 1972 Versión de Eduardo Iriarte “Canción de cuna y otros poemas”