Mar

Mar

Te acariciaba, mar, en mi desvelo. Te soñaba en mi sueño, ¡inesperado! Te esperaba en la sombra recatado y te oía en el silencio de mi duelo.

Eras, para mi cuerpo, cielo y suelo; símbolo de mi sueño, inexplicado; olor para mi sombra, iluminado; rumor en el silencio de mi celo.

Te tuve ayer hirviendo entre mis manos, caí despierto en tu profundo río, sentí el roce de tus muslos cercanos.

Y aunque fui tuyo, entre tus brazos frío, tu calor y tu aliento fueron vanos: cada vez más te siento menos mío.